sociedad

Hace mucho tiempo andaba el hombre por el campo con los huevos colganderos, sin ropajes ni gallumbos. Este hombre no podía descansar, porque tenía que buscar comida todos los días y por la noche se tenía que defender de los depredadores.
Un buen día se levantó por la mañana y pensó: "oye, si en lugar de recoger todas las manzanas estas del manzano e ir a buscar otro, cojo estas semillas y me planto otro aquí al lado, podré levantarme más tarde". Y así lo hizo, y plantó
unos 20 manzanos cerca de su cueva, y así no tenía que levantarse tan temprano por la mañana para ir a buscar manzanas.
Otro día, al levantarse por la mañana, al buen hombre se le ocurrió otra gran idea: "ooooye, esto que he hecho con las manzanas lo puedo hacer también con los animales, los tengo aquí cerca, que no se puedan escapar, y cuando me apetezca
carne pues no tengo que irme a lo alto del monte a buscar las malditas cabras". Y así lo hizo, y al lado de su cueva montó un cerco para encerrar cabras.
Y así continuó la historia de avances y progresos, el hombre cada vez tenía que trabajar menos para tener comida en abundancia, de tal forma que con pocos días de trabajo tenía comida para todo un mes.
Y un maravilloso día, después de años de progreso, el hombre se levantó por la mañana y miró el reloj. Eran las 6:00 de la mañana, aún no había amanecido, y ya tenía que irse a trabajar, viajar durante una hora, trabajar durante ocho horas,
con hora y media o dos horas para comer (por supuesto), viajar otra vez de vuelta, y estar en casa después de doce horas, bastante cansado para hacer otra cosa que no sea dormir. Y en ese momento de lucidez que sólo ocurre justo antes de dormir o justo al levantarse, le vino un pensamiento a la cabeza: "Oye, hace ya algún tiempo inventé la agricultura y la ganadería entre otras cosas para no tener que estar todo el día para arriba y para abajo recolectando y cazando, y así tener más tiempo para hacer lo que me apetezca, ¿Qué ha pasado por el camino del progreso si ahora estoy peor que antes?". Pero llegaba tarde a trabajar, así que abandonó esa idea, y corrió para no perder el "tiempo".
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Esta bonita historia por supuesto no es completa, no contempla todos los elementos implicados en el "problema", pero es algo que se me ha pasado por la cabeza un par de veces y quería compartirlo.
Siempre viene bien preguntarse por qué razón trabajamos tantas horas, sobretodo para la gente que no disfruta de su trabajo.
Y también está bien plantearse de vez en cuando cómo hemos llegado a este punto después de tanto "progreso". Yo creo que lo que le ocurrió a este buen hombre es que un día apareció un hombre con un palo y le dijo: "estos manzanos y estas cabras son míos, si quieres comer tendrás que recoger las manzanas para mí y mi familia, y matar esa cabra, despeyellarla y cocinarla para mí". Y así nació la nobleza y la clase obrera.
El problema es que han pasado generaciones, y los que hemos nacido con este "sistema" lo vemos como normal y lógico, "hay que trabajar para poder vivir" y aceptamos como obligación o necesidad el trabajo, cuando lo realmente necesario, las necesidades básicas, están ya cubiertas (o podrían estarlo), a nivel global, con muy poco esfuerzo, gracias a la tecnología y la ciencia.

- Hola, quiero ser pintor.
- Ah, muy bien, aquí tenemos muchos pintores y muchas pinturas. Hay mucho que pintar.
- Genial entonces.
- Oiga, ¿aquí solo se pintan paredes?
- Bueno no, también pintamos muros y de vez en cuando pintamos algún grafiti o mural.
- Pero es que lo que yo quiero hacer en la vida es pintar de verdad, no pintar paredes, que está muy bien, pero no es lo que yo quiero hacer.
- Pero hombre, si lo haces muy bien, eres de los que mejor pinta. Además hay muy pocos lienzos y muchos muros, no se puede tener a todo el mundo pintando en lienzo. Ya me gustaría a mi que todos pudieramos pintar lienzos. También tienes que tener en cuenta que en un futuro tendremos más lienzos, pero ahora vas a tener que pintar paredes.
- Pues me encuentro en una tesitura. Puedo perseguir mi objetivo en la vida de ser pintor aunque tenga que pintar con un boli sobre servilletas. O por otra parte puedo continuar pintando paredes durante mis años de mayor creatividad con la esperanza de que en un futuro pueda acceder a pintar lienzos de verdad.
El tiempo corre y cada decisión abre un abanico de infinitas ramas temorales, pero sólo vivirás una, así que decide correctamente y no pierdas el tiempo mirando las ramas que no elegiste.



