Capítulo 1 (La lluvia)

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Una fina llovizna ocultaba el paisaje de la fría y extraña mañana de primavera. Podría ser como otra día cualquiera, pero este era especial. Esteban sabía que la situación había llegado al límite, y que ya era insostenible. No podría mantener el anonimato, ahora debería dar la cara, y tratar frente a frente con aquella persona, con la cual había tratado tantas veces.

Esta vez iba a estar en un terreno desconocido. En los encuentros a través de la red, siempre había tenido ventaja. Dominaba la situación, la red era su medio, su mundo, donde disponía de toda la información, donde podía controlar cualquier situación. Pero esta vez sería diferente.

Habían quedado en una cafetería desconocida, en el centro de la ciudad, un terreno aparentemente neutral, pero donde Esteban se sentiría como un pez fuera del agua. Sabía que las relaciones en persona no eran su fuerte, sabía que se ponía nervioso, que le sudaban las manos, que dudaba en cada frase.

Caminaba bajo la fina cortina de agua mirando al suelo. Pensando cada frase que diría. Cada gesto que haría. Llevaba tres semanas preparando esta conversación, y no iba a dejar que se le fuera de las manos. Hasta hoy había controlado la situación, y era de vital importancia seguir manteniendo ese poder.

Llegó a la puerta de la cafetería tal y como había planeado, cinco minutos tarde. Eva ya debería estar dentro. Ella no había facilitado ninguna foto, pero Esteban tenía medios, y encontró una en la red. No fue nada fácil, pero estaba seguro de esa era su cara, no había duda. Llevaba ventaja, puesto que ella no podría conocer su rostro.

Tiró una moneda al aire, para terminar de decidirse si en realidad quería finalizar este trato, o no. Salió cruz. Aún así decidió entrar.

Las manos le temblaban, hoy no había tomado su medicación. Necesitaría estar completamente despierto si quería que todo saliera bien. Reconoció a Eva sentada en una mesa apartada. Tenía un periódico que ojeaba sin demasiado interés. No parecía nerviosa, aunque debería, sabiendo lo que estaba en juego. En ese momento ella miró hacia él, e inmediatamente él apartó la mirada. Respiró hondo. Sabía que ya no había marcha atrás, ella había notado que la estaba mirando.

Decidido, se acercó a ella con paso firme, se sacudió un poco la ropa mojada, y le extendió la mano.

- Soy Esteban, tú debes de ser Eva.
- ¿Cómo me has reconocido? Creía que esto sería más complicado.
- Tengo mis recursos. Como ya te dije, yo me encargaría de encontrarte. Y lo he hecho.

Esteban retiró una silla, y se sentó junto a ella, sin dejar de mirarla a los ojos. Sabía que si dudaba ella se confiaría, y perdería toda la ventaja que había conseguido al reconocerla.

- Bien, quieres tomar algo, invito yo. - Dijo Eva amablemente, como si fueran íntimos amigos.
- No tomaré nada, gracias. Dejémonos de rodeos, y vayamos al grano, que es lo que nos interesa a ambas partes implicadas en esto - Dijo Esteban de forma seca y cortante.
- Vale, tampoco hace falta que te lo tomes así. Sólo son negocios. - Replicó Eva, dejando el periódico de lado, y sacando un maletín que tenía al lado.

De repente se oyó un golpe a la espalda de Esteban, e instintivamente todo el mundo allí presente miró qué es lo que había pasado. Un camarero había tropezado con otra persona, y estaban discutiendo acaloradamente. Cuando Esteban volvió la vista, vio como un hombre con chaqueta, y gafas oscuras se hacía con el maletín de Eva, e intentaba escapar.

Eva intentó resistirse, pero le había pillado desprevenida, y no pudo hacer nada. Intentó sacar algo de debajo de la mesa, pero no encontró lo que buscaba, y el hombre huyó sin demasiados problemas, mientras todo el mundo se quedaba mirandolo boquiabierto.

- ¡Maldita sea! - Maldijo Eva mientras golpeaba la mesa.

Esteban no podía creer lo que había visto, esto no lo había planeado, cualquier cosa menos esto. Improvisó rápidamente, era cuestión de vida o muerte.

Inmediatamente Esteban salió corriendo, tropezando con la silla, tras el extraño, mientras que Eva sacaba un móvil y hablaba acaloradamente con alguien. Por lo visto ella tampoco había previsto esta situación.

Al salir a la calle, miró a la izquierda, y se dio cuenta de que con esta lluvia sería difícil perseguir al ladrón. Sin embargo al mirar a la derecha pudo distinguirlo perfectamente. Salió corriendo tras él, velozmente. Aún era joven, y mantenía una buena forma física. Pensó que quizás no estaba todo perdido, que podría alcanzarlo.

El hombre trajeado giró en la primera calle a la derecha, Esteban cogió una rama que había caído por la lluvia, no iba a permitir que esto le pasara, llevaba demasiado tiempo tras este maletín, como para perderlo ahora que lo tenía tan cerca.

continuará...

maica's picture
buena.. por ahora

esta bien.. pero ya veremos como sigue el curso de esta historia..

Submitted by maica on Sat, 19/04/2008 - 16:14.
Monigote's picture
El RSS no me ha ido...

No me ha avisado el feed... ¿Algún problemilla?

Me ha gustado el comienzo de la historia, me mantendré en contacto con ella :-)

Saludos!

Javisev

Submitted by Monigote on Sat, 19/04/2008 - 14:51.
danigm's picture
Seguramente tengas el RSS del

Seguramente tengas el RSS del blog, y esta historia no está dentro del blog, pero sí de la página.

Submitted by danigm on Sat, 19/04/2008 - 15:03.
Monigote's picture
Ok

Oído cocina :-)

Javisev

Submitted by Monigote on Thu, 24/04/2008 - 20:32.