Capítulo 4 (Una visita inesperada)

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Seguidamente después de abandonar Eva el apartamento. Esteban se encaminó hacía la cocina, la cual se desarrollaba en los escasos metros cuadrados del salón, integrada por una rancia hornilla, una nevera y una pequeña despensa. Abrió la puerta de la nevera y observó que en ella solo quedaban varias latas de cola, alguna que otra pieza de fruta y un poco de fiambre envuelto en un ridículo tozo de papel de aluminio desquebrajado; con el encuentro y el posterior desencuentro del maletín, había olvidado bajar al supermercado para repletarla. Su estómago rugía, no recordaba cuando se llevó por última vez algo a la boca, alargó su mano hacía el fiambre y se incorporó para sustraer de la despensa dos rebanadas de pan.

Después, Esteban devoró el sándwich y caminó a su habitación, al llegar se derrumbó sobre su viejo colchón como si un misil lo hubiese alcanzado de lleno, al día todavía le quedaban muchas horas de vida y él se sentía en ese momento pulverizado. Como venía siendo normal en las anteriores noches, no podía conciliar el sueño, así que se levantó levemente e intentó encontrar algo a su alrededor que lo distrajese, tomó el libro que días antes de la cita con Eva había comenzado a leer. Leídas las primeras líneas, se introdujo por completo en la historia.

Unos minutos después de iniciar la lectura escuchó un sonido, un sonido unísono y seco más que a Esteban le era familiar, conforme se acercaba a él cayó en la cuenta de que se trataba del timbre, hacía tanto tiempo que nadie lo picaba. En ocasiones, se sentía mal por ser un chico tan reservado, esa faceta potenciaba que el poco contacto que mantenía con personas fuese por medio de la red o bien cuando se cruzaba con ellas por la calle o en sus cortas visitas al pequeño supermercado de la esquina de su calle, donde cada semana se acercaba para comprar lo necesario para sobrevivir.

Sin hacer caso a la mirilla de la puerta, Esteban deslizó el cierre de seguridad y agarrando el pomo la abrió. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo al apreciar que la persona que lo visitaba era de nuevo Eva –¡Otra vez tú aquí!- se exclamó para sí mismo, sin embargo; a él su presencia no le molestaba sino todo lo contrario, y eso lo percibió la chica en el momento que lo saludó puesto que este se ruborizó.

Le pidió que pasara. Estaba completamente empapada, no hacía mucho que se había marchado y eso a Esteban le inquietaba.

- ¿Por qué has vuelto, qué ha sucedido? ¿No nos íbamos a encontrar esta noche en la cafetería? – preguntó Esteban con un poco de miedo.

Eva no contestó, temblaba, la fría lluvia estaba calándole sus huesos; Esteban la dejó sola en el salón, y fue hacía su habitación. Cuando regresó, la chica contempló que él traía en sus manos algo.

- Pasa al baño, puedes ponerte esto, sé que no es de tu talla pero ayudará a que no cojas un resfriado.- dijo Esteban mientras le alargaba una de sus camisetas y una toalla.

La chica pasó directamente al baño sin mediar palabra. Esteban se acomodó en uno de los sofás, elevó su mirada hacia el techo de la habitación percibiendo su estrechez y dándole vueltas al por qué de la visita de Eva, estaba un pelín mosqueado pero junto a ella se sentía bien, desde el primer momento congeniaron, su interés por el maletín sumado a las conversaciones que habían mantenido antes de conocerse estaban creando en él un sentimiento que no albergaban en su interior desde años atrás.

Salió Eva del baño, en el momento que retornaba dirección al salón, Esteban desvió su mirada del techo para concentrarla en ella, al verla con su camiseta la cual le quedaba enorme a pesar de que Esteban no era un chico muy corpulento, y con el cabello liberado de la estricta coleta con la que siempre la había visto se sorprendió. Desde la primera vez que la vio no se había detenido a examinarla con detalle: esos dientes perfectamente alineados cercados por unos labios rosados y delicados; la larga melena castaña que deslizaba uno de sus mechones dejando entrever uno de sus ojos; sus grandes ojos verdes, tan verdes que las esmeraldas junto a ellos pasarían desapercibidas...
-Es tan, tan ... maravillosa- pensó Esteban mientras tragaba saliva; no podía creerse lo que estaba sucediendo –No, no, no puedo y menos de Eva- se repetía una y otra vez intentando convencerse.

A la vez que Eva se acercaba al sofá donde él se encontraba, el ritmo del corazón de Esteban se aceleraba.

- Muchas gracias, gracias por dejarme tu camiseta, y gracias sobre todo por seguir confiando en mi- mencionó Eva sentada justo al lado de él; Esteban no dejaba de contemplarla y observó que una lágrima le deslizaba por su mejilla derecha.

- No te preocupes por la camiseta, tengo más- irrumpió Esteban terminado la frase con una sonrisa para calmarla. - Puedes estar segura de que el maletín pronto estará en nuestras manos- prosiguió diciendo el chico.

En cuestión de segundos, la chica se abalanzó sobre él y ambos se deshicieron en un abrazo. A Esteban nunca se le había pasado por la cabeza sentir lo que en esos momentos sentía, para él era agradable sentirla tan cerca. Eva se despegó de él pasados unos minutos, alzó su mirada y él la correspondió, mas Esteban no imaginaba lo que posteriormente le sucedería. Eva fundió sus labios con los de Esteban en un cálido beso, un tierno beso, un beso que podría complicar dicha relación o por el contrario ser el comienzo de una bella historia de amor.

Esteban no quería de aquello terminase, le gustaba, le gustaba tanto que su vello se le erizó; hasta que una de las hojas de la ventana se abrió con un rechinamiento provocado por una ráfaga de viento. Se despertó, Esteban no quería ser consciente de que lo que había sucedido solo hubiese sido un sueño.

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marivi

Me gusta! como no, si es de mi estilo ! toy feliz, casi he llorao y es verdad, m emosiono. Todo mu bien descrito, y con mucha intriga....ain pero qué pena :(
;)

Submitted by marivi on Sun, 18/05/2008 - 15:49.
maica's picture
Pido perdon

Perdon por desviar un poco la historia hacia el romanticismo.. no creo que haya abusado tampoco mucho de ello pero bueno la proxima vez intentaré hacerlo mejor.. se hizo lo que se puedo..

Submitted by maica on Sun, 18/05/2008 - 13:43.
danigm's picture
sexo

Le ha faltado sexo más explicito, pero me ha gustado.

Submitted by danigm on Sun, 18/05/2008 - 13:40.
Monigote's picture
Cierto

Tienes razón.

Submitted by Monigote on Sun, 18/05/2008 - 17:34.